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EL JUEGO, VÍNCULO DE AMOR ENTRE PADRES E HIJOS

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Cuando un bebé llega al mundo, nace totalmente indefenso y dependiente al 100% de los cuidados de la mamá y, es increíblemente rápido como al pasar de los meses el pequeño va descubriendo y haciendo suyo el ambiente que lo rodea, su cerebro es como una esponja, absorbe todo lo que hay a su alrededor, comienza a descubrir su cuerpo, a tomar objetos, etc. Y todo este aprendizaje lo va obteniendo a través del juego y la repetición de acciones.

El juego es algo nato en los seres humanos, no existe Niño sano que no le guste jugar, basta observar como en todo momento y lugar donde está un niño lo vemos moverse, aventar, explorar, etc., esto es su principal tarea, al Niño no le preocupa otra cosa más que jugar y si encuentra compañeros de juego estará aún más feliz. Está comprobado que a través del juego el Niño forma vínculos de amistad, aprende a sociabilizar, aprende a negociar, a tomar decisiones, a solucionar problemas, a ser tolerante, a compartir,  a ayudar.

Hace poco una mamá me decía que su hija no quería a su abuela, que la rechazaba a pesar de que la abuela la quería mucho, le compraba regalos etc. generalmente comían toda la familia una día a la semana en su casa, iban primos con los que su hija de año y medio siempre jugaba, cuando la abuela quería cargar a la niña ésta se molestaba mucho y lloraba, pidiendo la bajara para seguir jugando con los primos, todo esto me lo platicó muy preocupada, pues la última ocasión que estuvieron en su casa no fueron los primos y la niña había estado llorando tanto que tuvieron que irse rápido. Lo primero que le pregunté es si la abuela jugaba con ella a lo que respondió que no, que su mamá no era de jugar, le aconsejé que la abuela tratara jugar con su nieta sentada en el piso y que siguiera el juego de la niña…y así lo hizo. Pasaron dos meses cuando recibí un whats App que decía…Marigel no sabes cómo ha cambiado la relación entre mi mamá y mi hija, ya hasta me pide ir a su casa, el juego hizo magia.

Si lo papás fuéramos consientes del vínculo tan fuerte de amor que podemos formar entre nosotros y nuestros hijos a través del juego seguramente tendríamos por lo menos una hora diaria destinada única y exclusivamente para jugar con ellos.
Los invito a que lo hagan, es lo mejor que les podemos dar de nosotros mismos y estos momentos nunca lo olvidarán.
Hasta pronto y a disfrutar jugando con sus hijos.

Marigel Sánchez
Directora de Flor de Vida

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